Sección 1
Tu alimentación también debe adaptarse con la edad

Versión accesible en texto
1. Músculo
Con la edad aumenta el riesgo de perder masa y fuerza muscular. Conservar músculo ayuda a caminar, levantarse, realizar actividades cotidianas y mantener independencia. La pérdida importante de fuerza o músculo no debe asumirse automáticamente como normal por la edad.
Mantener músculo ayuda a conservar autonomía.
2. Energía
Algunas personas pueden necesitar menos energía que en etapas anteriores, pero eso no significa que deban comer muy poco. Menos calorías necesarias no equivale a menos nutrientes necesarios. La alimentación debe seguir aportando suficiente proteína, vitaminas, minerales, fibra, grasas de buena calidad y energía para mantener función.
3. Apetito
El apetito puede modificarse por enfermedades, medicamentos, cambios en gusto y olfato, soledad, estado emocional, problemas digestivos o menor actividad. Una ingesta muy reducida no debe normalizarse automáticamente.
4. Capacidad para comer
La dentadura, las prótesis, la masticación, la deglución, la textura de los alimentos y la tolerancia digestiva pueden cambiar la forma de alimentarse. Modificar textura o preparación no significa reducir innecesariamente la variedad o el valor nutricional.
5. Salud y tratamiento
Diabetes, hipertensión, enfermedad renal, osteoporosis y medicamentos pueden modificar las necesidades.
No existe una sola dieta para todas las personas mayores.


